
El sábado pasado compartimos una jornada muy especial junto a nuestros queridos voluntarios y equipo Inspira, en la parcela de María Graciela
Cada año este encuentro se convierte en una pausa necesaria para reconectarnos, agradecer y celebrar lo que nos une: la vocación de servir a través de la naturaleza.
Ver llegar a nuevos rostros, con la misma energía y compromiso que quienes llevan años colaborando, nos llena de esperanza y alegría. Porque cada persona que se suma trae consigo nuevas manos, nuevas ideas y un mismo propósito: seguir creando jardines que sanan, alivian y acompañan.
A todas y todos quienes hacen posible esta labor, ¡gracias!
Y a quienes sienten el llamado a ser parte de esta red de bienestar, los invitamos a unirse al voluntariado Inspira y ayudarnos a seguir sembrando vida en los hospitales de Chile.















