Soy fotógrafo, Inglés y vivo desde el 2001 en Chile. El 2018 visitando a mis padres conocí Horatio’s Garden, ellos son socios y viven a 30 minutos de Salisbury, donde se hizo el primer jardín de esta organización benéfica del Reino Unido que crea y nutre jardines en los centros de lesiones espinales del NHS. En ese entonces yo ya estaba trabajando con Fundación Inspira en Chile, entonces cuando mis papás me hablaron de ese jardín sentí que era importante hablar con ellos y les presenté el libro que habíamos lanzado ese mismo año con la experiencia de los jardines en el Hospital del Salvador: “mira esto es lo que estamos haciendo en Chile, y me encantaría que ustedes me cuenten un poco de lo que están haciendo acá”… en ese entonces tenían un jardín, y ahora tienen siete jardines.


Es impresionante el como nació…resulta que su nombre se debe a un escolar “Horatio’s” que trabajaba ahí como voluntario. El tenía interés en hacer un jardín, quería crear un espacio para darle a los pacientes acceso a la naturaleza y ayudarlos en su recuperación, estamos hablando de gente parapléjica, con daños en la columna, muchos imposibilitados de moverse. Pero su objetivo no era recuperar una columna rota, sino apoyarlos en recuperar el ánimo y sanar la mente en el fondo. Horatio’s murió trágicamente en un viaje a Alaska, donde su campamento fue atacado por un oso. El nunca pudo realizar su sueño, pero la familia, padres, amigos se organizaron y lo hicieron por él. Es maravilloso desde algún sentido, como algo trágico puede llegar a algo tan lindo. Muchas veces las ideas que tenemos no llegan a nada, pero como en este caso pueden llegar a ser cosas increíbles. Entonces…hay que soñar, y escuchar y todo eso…


El jardinero jefe de ese entonces, Steven me mostró el jardín y explicó la importancia de que los pacientes tengan un espacio donde ellos puedan vivir una experiencia, terapia de jardines, pintura, en fin…también me mostró las particularidades del diseño. El South West Garden por ejemplo es una columna (que marca la estructura del jardín), pero está rota en el medio por donde pasa el camino, donde va la gente…el camino es grande y ancho porque ellos no solo dejan pasar a los pacientes en silla de ruedas o caminando, también los sacan a pasear o tener actividad en sus camas.


Claramente tienen recursos, el diseñador que hizo este primer jardín ya había ganado varios premios en el Chelsea Flower Show, uno de los eventos más relevantes de plantas y flores en Reino Unido y quizá en el mundo. El había tenido un amigo ahí así que comprendía bien el impacto que tendría este proyecto comunitario en la vida de mucha gente.


Me pasó que al firmar el libro de visitas un voluntario que comentó que recién había pasado una chilena y efectivamente en el libro estaba su nombre, Cristina Schutz, ella había puesto un comentario como “ojala existiera esto en Chile”, entonces cuando volví a Chile decidí buscarla y contarle de Fundación Inspira e invitándola a ser parte. Esta coincidencia nos permitió conocer a una persona increíble, experta en plantas, que a su vez pudo conocer a Inspira… es interesante como suceden las cosas de la nada.


Creo además que conocer este jardín nos permitió entender que no estamos solos, sino que hay mucha gente en el mundo desarrollando el concepto de jardines sanadores, buscando de manera masiva los beneficios de la naturaleza.
Mientras estuve visitando me tocó ver que no sólo los pacientes utilizaban el espacio, incluso algunos ya en franca recuperación o dados de alta, volvían a ese espacio por lo que había significado para ellos y porque les permitía estar mejor.


En Chile aún tenemos un enorme desafío, por un lado convencer a las autoridades sobre la importancia de estos espacios para lograr más apoyo en su creación y por otro él no olvidar los detalles en la implementación…es decir un camino de dos metros de ancho acondicionado para que pueda pasar una camilla con un paciente paralizado por ejemplo es una lección importante en diseño y también de forma de uso…es decir los médicos y el personal de salud debe estar dispuesto a ocupar estos espacios como fuente de recuperación, tenemos que lograr que dejen salir a los enfermos.

 

Cuando volví traje muchas ideas también sobre las experiencias en los jardines, por ejemplo, en Salisbury tienen hasta un invernadero donde venden plantas, los enfermos trabajan en el jardín, etc., etc. Horatio’s Garden nos aportó inspiración, por eso es importante ver que hacen otros lugares también, en Francia, Italia, Asia e incluso en Latinoamérica.


También me di cuenta que no estamos hablando solo de plantas y un lindo espacio, estamos hablando de la interacción en el espacio, con colores, texturas, olores, de las experiencias, me di cuenta que hemos perdido el concepto de hospital, no se trata de un edificio con pabellones, máquinas y camillas, es la idea de entregar hospitalidad para la recuperación y ese es un concepto mucho más humano que de una forma u otra se ha ido perdiendo con el tiempo. Antes si creaban los hospitales con parques y tremendos espacios verdes.


Visitar Horatio’s Garden me permitió entender más claramente el concepto de un jardín sanador, el impacto que puede tener en la comunidad que lo habita, la amplitud de las posibilidades existentes dentro de un jardín sanador y eso reforzó el que mi trabajo de registrar se enfoque en las personas y la interacción dentro de los jardines…los jardines sanadores no son solo plantas….

NICK CHARLESWORTH

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