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EL IMPACTO DE LA PANDEMIA EN LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL

Opinión redactada por: Sharoni Rosenberg, Hans Rosenkranz y Francisca Egaña, publicada en Diario El Mostrador

La crisis del coronavirus ha visibilizado el aporte de las organizaciones de la sociedad civil a las emergencias del país, lo que se manifiesta en sus múltiples respuestas al COVID-19 y a la recuperación postcrisis. Y aunque el reconocimiento históricamente ha estado más en los discursos, el domingo recién pasado fuimos testigos de la incorporación de las organizaciones en el “El Marco de Entendimiento para un Plan de Emergencia por la Protección y Reactivación” firmado por el Gobierno y tres partidos políticos de oposición.

Esta señal es potente y necesaria, pues como ha sido develado en el estudio que hemos realizado entre la Fundación PwC Chile, Fundación Lealtad Chile y la Comunidad de Organizaciones Solidarias, el impacto económico para las organizaciones de la sociedad civil es profundo, tanto así que a la fecha el 86,5% de las entidades se ha visto afectada por una disminución en sus ingresos respecto a lo proyectado, y el 63,5% admite que no cuenta con el flujo de caja suficiente para satisfacer las necesidades de este año.

Esta realidad es aún más compleja, cuando se mira que la mayoría de los fondos por emergencia han estado destinados a nuevos proyectos y no a sostener a los equipos de trabajo que posibilitan el desarrollo de las entidades, el cumplimiento de los propósitos, y donde las las intervenciones tengan un estándar de calidad, con transparencia y evaluaciones de resultado. De no revertirse esta situación, la efectividad y eficiencia característica de las organizaciones de la sociedad civil se pondrá en riesgo.

De hecho en el pasado mes de mayo, el 40% consideraba que tendría que reducir el equipo de trabajo, los sueldos y/o jornadas laborales, y el 15% creía posible tener que cerrar su organización. En este sentido, la necesidad de crear un fondo de fortalecimiento y rescate es crítico, no podemos destejer el tejido social creado por nuestra sociedad civil.


El bienestar social del país está y estará en alta presión por al menos dos años y, por primera vez en décadas, con índices de pobreza en aumento. Ante esto, algunas respuestas implementadas podrán ser efectivas, pero este escenario es tan nuevo, dinámico e impredecible que requiere respuestas innovadoras, nuevas competencias y modos de vincularnos y construir nuestra sociedad.


Respecto a las organizaciones de la sociedad civil (OSC), el estudio es claro en este desafío. Entanto, el 60% considera que tendrá que reinventar su organización, el 53% está de acuerdo o muy de acuerdo en que le faltan herramientas tecnológicas para prestar sus servicios a distancia, y el 35% considera que requerirá apoyo para digitalizar sus intervenciones. Estos temas son importantes para el sector, pero lo trasciende, por lo que es clave poner el foco en salir fortalecidos de esta crisis, trabajando colaborativamente, posibilitando que los distintos sectores nos adaptemos y complementemos nuestras capacidades y talentos.


Esta nueva etapa recién comienza, y aunque el futuro se vea incierto, la mayoría de las organizaciones no ha interrumpido su trabajo, reafirmando, una vez más, el gran compromiso que la sociedad civil tiene con los sectores más vulnerables, el medioambiente, la cultura y diversos temas de interés público que nos permiten seguir construyendo un país más justo, sostenible, cohesionado y con menos desigualdad.

II ETAPA JARDÍN SENSITIVO COLEGIO SANTA LUCÍA: APORTES DESDE EL MUNDO UNIVERSITARIO

Mientras transcurren los días en medio de la cuarentena, nuestra Fundación ha estado avanzando para tener todo listo en la ejecución de la II etapa del Jardín Sensitivo del Colegio Santa Lucía.
El lugar, que beneficia a niños y jóvenes con discapacidad visual, contará con espacios para la interacción y estimulación de los sentidos.

Gracias al continuo aporte de los socios de Inspira, sumado a los recursos aportados por la empresa UPS, podremos concretar un nuevo paso.

Desde el ámbito académico y la investigación, se ha sumado la Universidad Del Desarrollo a través de la cátedra: Repensar la ciudad: Niños y Naturaleza, dictado por la docente Daniela Casanello (Arquitecto del Paisaje, MLA
PhD The University of Melbourne). El objetivo del curso, es involucrar a estudiantes para aportar y concretar ideas en las áreas del paisajismo, la salud y la sustentabilidad.

“Este jardín, junto con permitir la activación de los sentidos en personas con discapacidad visual, es un espacio de contención para ellos, entendiendo el contexto social y de violencia en su entorno que muchos de ellos experimentan. Es importante la interacción con el mundo académico, en esta caso con las actividades de vinculación con el medio que implementa Universidad Del Desarrollo. Esperamos pronto poner manos a la obra y avanzar en este jardín”, comenta Verónica Novoa, directora ejecutiva de Fundación Inspira.